¿Qué es la Kultura?

Una cultura de empresa es, en esencia, intangible y, así pues, muy difícil de describir. La cultura no se decreta, sino que se vive día a día. Es la suma de todos nuestros comportamientos individuales y colectivos, de nuestros hábitos, de nuestros rituales, de nuestras maneras de interaccionar, de nuestras reglas tácitas y explícitas, es decir, de todo lo que constituye nuestra manera de trabajar juntos.
Nuestra cultura es empresarial y operativa.


Depositamos nuestra confianza en nuestros colaboradores, lo que ayuda a desarrollar la responsabilidad y la autonomía de nuestros equipos. Fomentamos la iniciativa y la adopción de riesgos y aceptamos los fracasos. El trabajo es igual que el esquí: si no te caes, no progresas.
Somos operativos y apostamos por la acción, la velocidad, las pruebas rápidas y la adaptación. No tenemos criterios preconcebidos, ya que sabemos que la experiencia es a menudo diferente de la idea inicial.

¿Y nuestros valores?

La cultura está inevitablemente marcada por los valores comunes. Evidentemente, cada uno tiene sus propios valores, pero eso no impide que nos esforcemos por expresar la base común de los valores que nos unen y que guían las actitudes que queremos promover dentro de la empresa. En KLB Group, estos valores empresariales son el rendimiento, la responsabilidad y el pragmatismo.
 

El rendimiento es nuestro valor original. Igual que la mayoría de los empresarios, nos aterroriza el statu quo y queremos contribuir a cambiar el mundo y a mejorarlo. Buscamos esta ambición de progreso y la valoramos en todos nuestros colaboradores. Esta ambición también implica una cierta humildad, ya que toda vía de progreso empieza reconociendo que podemos hacer mejor las cosas. Además, necesita una medición del rendimiento, ya que sin medición no es posible saber si se progresa. Y buscando sistemáticamente la medición y la mejora del rendimiento, desarrollamos también nuestra capacidad de comprometernos: con nosotros mismos, los unos con los otros en el seno del equipo y con nuestros socios, clientes y proveedores. Se trata de un activo sumamente valioso para la empresa.
 

La responsabilidad, discurre en dos sentidos. Se confía y se asume.
Nosotros depositamos confianza en nuestros colaboradores. Les confiamos las máximas responsabilidades que quieren y que pueden asumir, es decir, muchas, ya que tienen un gran sentido común y una gran autonomía. Concediéndoles libertad y medios, encuentran soluciones por sí mismos a la mayoría de sus problemas. Para ello se necesita simplemente decir siempre de manera clara quién es el responsable de qué.
Y, sin lugar a dudas, la responsabilidad se asume. Hay que ser dignos de la confianza que se nos concede, lo que empieza por decir las cosas tal como son, sin engañarse a uno mismo ni engañar a los compañeros. Se dice que es en los momentos difíciles cuando se reconoce a los grandes lideres. Y, de manera general, es en los momentos difíciles cuando se reconoce a las personas responsables, a aquellas que asumen sus responsabilidades. Y en el día a día, la responsabilidad es simplemente una cuestión de respetar a los demás, ya sean compañeros, clientes o proveedores, y de pensar a largo plazo y en el interés general al actuar y al tomar decisiones.
 

El pragmatismo, empieza por el conocimiento y la aceptación de la realidad. Somos los grandes adeptos a la célebre frase de Yogi Berra, el famoso jugador y manager de béisbol: «En teoría, no hay ninguna diferencia entre la teoría y la práctica. En la práctica, sí.» Nosotros buscamos siempre la información lo más cerca posible del terreno, sin apriorismos, y teniendo presente que la diferencia la marcan los detalles. Y, sobre todo, evitamos idealizar las situaciones. Las cosas no van nunca de la manera prevista. Nunca se dispone de los medios que se desearía tener. El pragmatismo consiste precisamente en adaptarse de manera permanente a la situación para aprovechar al máximo los medios de los que se dispone. Y conservar lo que funciona. Se trata de un verdadero talento.
    
Estamos firmemente comprometidos con nuestros valores y nuestra cultura de empresa. Procuramos preservarlos y desarrollarlos, ya que estamos convencidos de que nos hacen a todos más eficaces y más fuertes y de que nos permiten crecer y disfrutar del hecho de trabajar juntos. Y velamos para que la gestión sea ejemplar y coherente con nuestros valores, ya que los valores se transmiten únicamente a través de la acción y predicando con el ejemplo.

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